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jueves, 18 de abril de 2013

Gijón-Montevideo: cinco sonrisas contra el paro



Alfonso es aparejador. Ha vivido muchos años en Valladolid, donde residen sus padres y alguno de sus hermanos. Hasta hace un mes vivía en Gijón con su mujer, Carmen, y sus tres niñas. Tras estar dos veces en el paro se ha trasladado a Uruguay como delegado de una empresa española. Tanto él como Carmen dan este salto con la deportividad de quien piensa que todo es para bien y que Dios sabe más.

«Ayudaré a Uganda a través de la predicación»





ImageHernan Joseph Kalungi supo desde los 18 años que su camino conducía al sacerdocio. Comenzó sus estudios en su Uganda natal, pero cuatro años después llegó a Pamplona gracias a la oportunidad que le brindó el Centro Académico Romano Fundación (CARF). La ayuda de esta Fundación ha sido «vital» para que Hernan logre ordenarse diácono.
Hernan acompañó el pasado jueves a Monseñor Luis Romera,  rector de la  Universidad Pontificia de Santa Cruz, durante un acto celebrado en el hotel Gareus de Valladolid organizado por el  Centro Académico Romano Fundación (CARF). El principal objetivo de esta fundación es precisamente contribuir a la preparación humana y espiritual de sacerdotes y seminaristas en la Universidad Pontificia de Santa Cruz y en las Facultades de Estudios Eclesiásticos de la Universidad de Navarra. Tras esta formación los sacerdotes podrán transmitir lo aprendido en sus países de origen, que en la mayoría de los casos están en vía de desarrollo.

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Ese es el caso de Hernan Joseph Kalungi, que gracias a CARF pudo lograr avanzar por ese camino del sacerdocio, el que él deseaba seguir y el 20 de abril se ordenará diácono.

–¿En qué consiste la ayuda que les aporta el CARF?

–Recibimos ayuda para costear los gastos de estudio y alojamiento. Además, a algunos nos ayudan a algunos gastos ordinarios como puede ser libros de texto o asistencia sanitaria.

–¿Hasta que punto considera que ha sido necesaria para usted esta ayuda?

–En mi caso ha sido fundamental, vital. Sin ella no podría haber estudiado y haberme formado en Pamplona. Un ejemplo muy claro: con todo el dinero que cuesta la formación y la residencia en Pamplona, en mi país podría comprarme una casa. Sería imposible haberme costeado todo esto sin la ayuda del CARF. Imposible para mi familia, imposible para mi diócesis… una locura sólo de pensarlo.

–¿Cómo conoció la opción de acudir a esta asociación?

–Gente de la Universidad de Navarra se puso en contacto con mi obispo para ofrecerle esta gran oportunidad y fue el mismo obispo el que me eligió a mí. Entonces me explicó cómo iba a ser mi manutención y pude conocer el CARF.

–¿La vocación sacerdotal en Uganda alcanza a un gran número de personas?


–La verdad es que muchos jóvenes en Uganda querrían ser sacerdotes y los necesitamos de veras porque en un territorio tan grande y con parroquias tan extensas requiere mucho trabajo. Pero hay gente que no tiene la educación necesaria para poder llegar a estudiar e, incluso, algunos de los que tienen el nivel no puede ir al seminario porque no hay suficientes plazas. Hay cinco en todo el país y cada diócesis envía a sus candidatos hasta que se llena el cupo. En resumen, muchas personas que podrían haber sido sacerdotes santos no llegan a serlo por la falta de medios. Y eso les frustra.

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–¿Cuáles son las dificultades que atraviesan los seminaristas en su país?

–Lo principal es la falta de medios: cada familia tiene que ayudar económicamente al seminarista con unos 250 dólares al año, pero esa cantidad, que aquí puede sonar casi como una broma para vivir, es un esfuerzo tremendo. Muchos de ellos tienen que trabajar muy duro durante las vacaciones para poder conseguir ese dinero, y luego en el seminario no hay suficientes libros para una buena formación. A veces era imposible estudiar otra cosa que no fueran los apuntes de clase porque no había un solo libro para consultar. Y dentro del seminario la comida no es una maravilla. ¡Perdía seis kilos cada semestre!

–¿Cómo ha sido el proceso hasta su ordenación como diácono?


–Cuando tenía 18 años, después de madurarlo mucho, llegué a la conclusión de que Dios me llamaba al sacerdocio y así lo comuniqué a las autoridades de mi diócesis. Pero como tenía beca del gobierno para estudiar en una universidad, mi superior vio que era prudente que hiciera primero una carrera civil, que en mi caso es la veterinaria. Cuando terminé la carrera volví al obispo y este me envió a un seminario mayor en mi país, donde estuve cuatro años formándome antes de enviarme a Pamplona. Y así hasta el próximo 20 abril en que, Dios Mediante, espero ordenarme diácono.

–¿Cuál es su labor en la actualidad?

–En el momento actual sigo formándome, pero a partir del día 20 de abril, cuando me ordene, ejerceré el ministerio propio de los diáconos. Y cuando termine los estudios de Teología a finales de mayo volveré a Uganda y el obispo me asignará un encargo pastoral que, sea cual sea, será bienvenido.

martes, 26 de marzo de 2013

Ukagwu acerca a Valladolid la realidad de la mujer africana


ImageLa economista nigeria Ukagwu, premio Harambee 2012 a la Promoción e Igualdad de la Mujer Africana, explicó ayer 22  de octubre en el salón de actos de Cajamar de Valladolid  la realidad de la mujer africana con motivo del ciclo de conferencias que ya ha pronunciado en Madrid o Valencia para dar a conocer la labor de esta fundación en África.
(El Norte de Castilla -M. Domínguez-). La realidad socioeconómica, cultural y política de Nigeria, donde solo hay «acaudalados o muy pobres, además de falta de ética y corrupción», es un lastre para el despegue de un país rico en materias primas y paupérrimo en derechos para la mujer.



Cambiar un país no está al alcance de Ezinne Ukagwu, pero sí transformar un municipio rural del este del país, en la región de Ogún, donde ha conseguido escolarizar a las niñas y formar profesionalmente a las jóvenes, además de concienciar a los padres sobre los derechos de la mujer. La economista nigeria Ukagwu, premio Harambee 2012 a la Promoción e Igualdad de la Mujer Africana, explicó ayer en el salón de actos de Cajamar la realidad de la mujer africana con motivo del ciclo de conferencias que ya ha pronunciado en Madrid o Valencia para dar a conocer la labor de esta fundación en África.

Harambee, que significa todos juntos, en 'swahili', promueve desde 2002 iniciativas en África a través de proyectos de desarrollo en el área subsahariana y de actividades de sensibilización en el resto del mundo, con el objetivo de difundir los valores, las cualidades y las posibilidades de futuro de la cultura africana bajo las pautas del Opus Dei. La coordinadora de Harambee en Castilla y León es la doctora María José Soga, quien dio a conocer los retos de esta organización poco antes de iniciarse la conferencia de Ukagwu, que fue presentada por la jefa de Local de El Norte de Castilla, Mar Domínguez.

Ezinne Ukagwu dirige desde 2002 el Centro de Desarrollo Rural Iroto, en el que han podido formarse más de 30.000 mujeres desde su creación, en 1985. También ha impulsado un centro médico, que junto con la puesta en marcha de cursos de higiene y nutrición, han conseguido reducir el índice de mortalidad infantil en la zona del 60% al 25%. Graduada en Ciencias Económicas y en Gestión de Hostelería, la premiada se ha formado en Nigeria y en Italia y trata de transmitir sus conocimientos para que las mujeres nigerianas salgan de una situación de marginación y sometimiento que las lleva a trabajar duramente en el campo para ganar dinero y, paradójicamente, poder pagar a sus maridos la renta de la tierra que trabajan.


Ukagwu reconoció ayer que el trabajo es «muy duro» y que pese a lo conseguido, todavía falta mucho por hacer. «Con 20 euros al mes podemos sacar de la pobreza a una niña y a su familia. Necesitamos un coche para poder atender las guardias. Los sanitarios recorren hasta cinco kilómetros por caminos rurales para socorrer a los pacientes, y, en ocasiones, no se llega tiempo; pero hacen falta letrinas, pozos de agua, grupos electrógenos para extraerla, centros de salud y personal especializado...» Aunque esta economista pone el énfasis en la educación para «ir más lejos», no puede obviar en Europa hablar de otras necesidades básicas para prosperar.

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